La Navidad es mucho más que un par de días marcados en rojo en el calendario. Desde principios de diciembre hasta después de Reyes, se despliega ante nosotros una auténtica maratón de comidas de empresa, cenas con amigos, reencuentros familiares y celebraciones que giran, inevitablemente, en torno a la comida. No se trata solo de Nochebuena, Navidad, Nochevieja o Año Nuevo. También hay una gran cantidad de "días intermedios", aparentemente normales, en los que nuestra rutina alimentaria se ve arrastrada por un ritmo frenético.
¿Qué hacer en esos días? ¿Cómo comer sano en Navidad sin caer en el extremo de restringir o, por el contrario, de dejarnos llevar sin freno?
Muchas veces se asume que cuidarse durante las fiestas es imposible y que ya compensaremos después. Pero esta mentalidad de "todo o nada" es justo la que nos lleva a los excesos. Comer sano en Navidad no significa renunciar al placer, sino saber encontrar el equilibrio. Los días que no son festivos son una oportunidad para reconectar con una alimentación más ligera, basada en alimentos frescos, sin necesidad de hacer dieta estricta ni pasar hambre.
De hecho, saltarse comidas para compensar lo comido en una cena abundante solo contribuye a desregular el apetito, favorecer atracones y alterar nuestros niveles de energía. Lo ideal es mantener una estructura de comidas regular, centrada en alimentos saciantes y nutritivos. Evitar las restricciones navideñas extremas es tan importante como no dejarse llevar por el descontrol.
Para mantener el equilibrio nutricional y energético entre las grandes celebraciones de Navidad, puedes seguir estas sencillas pautas:
Los entornos navideños están llenos de estímulos: bandejas con dulces, platos sobrantes, brindis improvisados... Para evitar el picoteo constante, mantén una estructura de comidas definida y apuesta por tentempiés saludables si tienes hambre real: fruta, yogur natural, frutos secos sin sal, palitos de verduras con hummus.
La clave no está en prohibirse, sino en elegir con consciencia. Una buena estrategia puede ser servirse en un plato pequeño lo que se vaya a comer y alejarse de la bandeja principal. Así evitamos el "sin darme cuenta me he comido cinco trozos de turrón".
Incorporar comidas saludables para Navidad en los días no festivos es clave para mantener el equilibrio. Algunas ideas:
Desayuno:
Comida:
Cena:
Para más ideas, puedes visitar nuestra sección de recetas saludables. En el menú saludable para Navidad de Welnia encontrarás inspiración para los días de celebración.
Una buena alimentación gana mucho cuando se acompaña de movimiento. No hace falta complicarse: caminar en familia para ver las luces de Navidad, subir escaleras, bailar en casa, salir a patinar o hacer alguna ruta. Lo importante es evitar el sedentarismo prolongado. Aprovecha el tiempo libre para moverte y fomentar hábitos activos en familia, como puede ser la práctica de actividades deportivas en Navidad (esquí, patinaje sobre hielo, correr la San Silvestre…).
¿Cómo recuperarse de las cenas de Navidad? No necesitas batidos “detox” ni días de ayuno. El cuerpo ya tiene sus propios sistemas de depuración. Si una noche te has pasado, simplemente retoma tu rutina habitual al día siguiente, con alimentos fáciles de digerir, sin forzarte ni castigarte. Presta atención a tus señales corporales de hambre y saciedad.
Lo importante es no dramatizar ni caer en la espiral de "ayer me pasé, hoy no como nada". El equilibrio no se logra con extremos. Evita las llamadas "dietas desintoxicantes después de las fiestas" y apuesta por comer con regularidad.
Durante estas fechas es fácil perder la perspectiva y caer en errores típicos como pensar que hay que compensar con una estricta dieta después de las fiestas navideñas o con ejercicio excesivo. Pero la salud digestiva y emocional no se basa en la culpa, sino en la constancia. No hace falta eliminar por completo ningún alimento ni convertirse en la persona que lleva su táper a todas las celebraciones.
Lo que sí ayuda es elegir con criterio en los días que no son festivos, priorizar frutas y verduras, mantenerse hidratado, descansar y dormir bien, y moverse con regularidad. Recuerda que el cuerpo no necesita compensar, sino regularse con cuidado y atención. Una alimentación saludable en estas fechas también te ayudará a afrontar el estrés navideño. ¿Y a partir del 7 de enero? Es buen momento para “reaprender” a comer sano.
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