En España hay más de ocho millones de personas con alergia al polen, siete de los cuales lo son a las gramíneas, seguidas en orden decreciente por el olivo, las arizónicas, el plátano de sombra, a la salsola y la parietaria, según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), que ha presentado la previsión de niveles de polen para la primavera de 2025. Conocer los niveles de polen es fundamental para las personas que sufren alergia, ya que les permite tomar medidas para prevenir la exposición y reducir la sintomatología.
Este año, las temperaturas elevadas que se registraron en los primeros meses y las distintas borrascas que han pasado por la península ibérica en el mes de marzo hacen presagiar que los niveles de polen se mantengan más tiempo en el ambiente. Esto puede hacer que los síntomas de la alergia a las gramíneas sean más persistentes.
Si te preguntas qué tipos de polen son más comunes en España durante la primavera, aquí tienes la respuesta:
Para determinar el nivel de polen, la SEAIC analiza los datos de temperatura, precipitaciones y humedad aportados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) junto con los datos históricos de pólenes de gramíneas de las diferentes estaciones de la Red de Captadores de la SEAIC, asesorados por el Área de Estadística e Investigación Operativa de la Universidad de Castilla La-Mancha.
Las clasificaciones habituales que utiliza la SEAIC (Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica) para describir la intensidad de la primavera en función de los niveles de polen son las siguientes:
¿Qué regiones de España tendrán mayores niveles de polen de gramíneas en 2025? Teniendo en cuenta la alta prevalencia de las gramíneas en nuestro país, la SEAIC ha realizado las siguientes previsiones de niveles de polen para la primavera de este año:
Las previsiones sugieren que los índices de polen en el centro peninsular pueden variar en función de su localización. En el centro peninsular será variable en cuanto a la concentración de polen de gramíneas, oscilando entre los menos de 1.000 granos/m3 de Teruel, Zaragoza y Huesca, los más de 5.000 granos/m3 de Toledo y Ciudad Real y los más de 3.000 granos/m3 de Madrid.
Por su parte, en Castilla y León la primavera se prevé moderada, mientras en algunos puntos de Castilla-La Mancha, como Guadalajara y Albacete, no se esperan niveles de polen altos, al igual que en Aragón, donde la predicción es que la alergia a las gramíneas sea leve.
¿Cuánto dura la alergia a las gramíneas? La alergia a las gramíneas se desencadena cuando estas plantas comienzan su polinización. Al liberar grandes cantidades de polen en el aire, este se dispersa fácilmente y provoca los molestos síntomas en las personas alérgicas. En líneas generales, la alergia primaveral comienza en abril y suele durar hasta junio, aunque depende mucho del clima de cada año.
Según la AEMET, en los primeros meses del año las temperaturas han sido elevadas y en el mes de marzo nos han visitado hasta cuatro borrascas con lluvias. Por esta razón se prevé que la alergia a las gramíneas sea abundante y aumenten los síntomas alérgicos y las enfermedades respiratorias, como el asma, la rinitis alérgica y la conjuntivitis.
A ello se suma que el cambio climático está haciendo que crezca la incidencia de las enfermedades alérgicas, añade la SEAIC. Según informes recientes, el incremento de las temperaturas podría ocasionar un aumento en la producción polínica y en la cantidad de alérgenos de los granos de polen, provocando, además, que se extienda la duración de las temporadas de polen. Este hecho agrava los síntomas en personas alérgicas y favorece la aparición de nuevas sensibilizaciones en la población.
Desde la SEAIC recuerdan que la contaminación agrava la sensibilidad a los alérgenos y potencia sus efectos en la salud respiratoria y en la alergia primaveral. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma que la exposición a contaminantes como el dióxido de nitrógeno (NO₂) y las partículas en suspensión (PM2.5) alteran la barrera protectora de la mucosa nasal, la piel y la conjuntiva ocular, facilitando la penetración del polen y otros aeroalérgenos.
Asimismo, se ha observado un aumento de la contaminación del aire tras eventos climáticos extremos, lo que refuerza el impacto negativo sobre la salud de las personas con alergias.
En los casos de máxima concentración de niveles de polen, las mascarillas son una buena opción para mitigar la exposición a los alérgenos y los síntomas de la alergia. Su uso en personas alérgicas disminuye el consumo de medicamentos como los antihistamínicos o las visitas al médico.
Pero no todas las mascarillas tienen el mismo efecto. Las mascarillas autofiltrantes tipo FFP2 y FFP3 son las que protegen a los alérgicos al polen, ya que reducen hasta un 80 % las partículas de polen y polvo, por lo que se produce una reducción de los síntomas.
También es importante la correcta colocación de la mascarilla para que cumpla con su función: debe cubrir tanto la nariz como la barbilla y evitar que las fosas nasales queden al descubierto.
¿Qué medidas pueden tomar las personas alérgicas para reducir los síntomas durante la primavera? Afortunadamente, los alérgicos cuentan con un gran número de productos eficaces para aliviar los síntomas de la alergia. Pero, además, es recomendable seguir estos consejos para minimizar el impacto del polen:
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