Cómo cuidar la garganta y prevenir la faringitis: síntomas y tratamiento

Cómo cuidar la garganta y prevenir la faringitis: síntomas y tratamiento
Redacción Welnia
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Welnia

Dec 17, 2025
La faringitis vírica provoca síntomas más leves y se resuelve sola en la mayoría de los casos, mientras que la bacteriana es más intensa y puede requerir antibiótico.

Cuando llega el frío, es habitual sentir dolor de la garganta, picor o sensación de quemazón. La mayoría de las veces suele ser una irritación pasajera, pero en ocasiones los síntomas pueden estar causados por una faringitis.

¿Qué es la faringitis y por qué aparece más en épocas de frío?

La faringe es el conducto situado en la parte posterior de la boca que conecta con la laringe, donde están las cuerdas vocales. Aunque a menudo se confunden, faringe y laringe no son lo mismo: la primera participa en la deglución y en el paso del aire, mientras que la segunda está más vinculada a la voz.

La faringitis consiste en la inflamación de la mucosa faríngea y se distinguen dos tipos: 

  • Faringitis aguda: es la forma más frecuente, aparece de forma repentina y puede afectar a las estructuras cercanas, como la úvula, las amígdalas o el paladar blando. 

  • Faringitis crónica: es un cuadro más persistente que no suele tener un origen infeccioso y está relacionado con irritantes externos, sequedad ambiental, cambios hormonales, cirugía previa de amígdalas, respiración bucal o reflujo gastroesofágico.

La faringitis es más frecuente en invierno porque pasamos más tiempo en espacios cerrados y con poca ventilación, lo que facilita el contagio de infecciones respiratorias. Además, el aire frío y seco irrita la mucosa faríngea, haciéndola más vulnerable.

Causas de la faringitis aguda y cómo se contagia

La mayoría de las faringitis agudas tienen un origen infeccioso y entre un 80 % y un 90 % están provocadas por virus, tanto en niños como en adultos. En estos casos hablamos de faringitis vírica, muy habitual durante los resfriados. Otras causas de faringitis pueden ser virus como el de Epstein-Barr (mononucleosis), los coronavirus y, en situaciones menos frecuentes, el VIH en su fase inicial.

Cuando la inflamación está causada por bacterias, especialmente por estreptococos del grupo A, se trata de una faringitis bacteriana. Esta forma suele ser menos frecuente pero puede estar detrás de cuadros más llamativos por la intensidad del dolor o la fiebre. De hecho, cerca del 10 % de los dolores de garganta en adultos se deben a estreptococos.

Tanto en la faringitis aguda como en la faringitis crónica el contagio se produce por gotas respiratorias, contacto cercano con personas infectadas o superficies contaminadas. Y si quieres saber cuánto dura la faringitis, en este caso la respuesta sí depende del tipo: la faringitis vírica suele mejorar en pocos días, mientras que la bacteriana puede prolongarse más si no se trata. 

Síntomas de la faringitis: cómo reconocerla

En la fase inicial, los síntomas de la faringitis incluyen dolor al tragar, irritación persistente o sensación de quemazón. También es posible que aparezca voz ronca, mucosidad posterior, carraspera y enrojecimiento faríngeo.

En las formas bacterianas, los síntomas de la faringitis son fiebre, ganglios dolorosos en el cuello o exudados blanquecinos en las amígdalas. La tos, en cambio, es más típica de los cuadros víricos que de la faringitis estreptocócica.

Tratamiento de la faringitis: ¿qué hacer y cuándo acudir al médico?

El tratamiento de la faringitis depende de la causa. En la faringitis vírica, el abordaje es sintomático y consiste en aliviar molestias, mantener una buena hidratación y recurrir a analgésicos, antiinflamatorios o antipiréticos en caso necesario. En cambio, la faringitis bacteriana requiere antibióticos, siempre bajo prescripción médica, ya que el uso innecesario aumenta el riesgo de resistencia a los antibióticos

Para determinar la causa de la faringitis puede ser necesaria una prueba diagnóstica, como la detección rápida de antígeno o cultivo faríngeo.

La mayoría de los episodios víricos se resuelven solos pasados unos días; aun así, muchas personas se preguntan qué tomar para la faringitis para aliviar las molestias. En primer lugar, es importante evitar la automedicación y acudir al médico si aparecen signos de alarma, como dificultad respiratoria, estridor, babeo, voz muy apagada o sensación de “patata caliente” al hablar, o una protuberancia visible en la garganta.

Para los casos leves, se pueden seguir estas recomendaciones: 

  • Tomar ibuprofeno o paracetamol para reducir el dolor y la fiebre. Existen distintos tipos de termómetros que ofrecen mediciones fiables y seguras.  

  • Chupar pastillas o aplicar aerosoles con benzocaína o lidocaína para calmar la garganta.

  • En casos muy dolorosos, se puede valorar el uso de corticoides de corta duración para bajar la inflamación.

Complicaciones de la faringitis estreptocócica no tratada

La faringitis estreptocócica puede complicarse si no se trata adecuadamente. Aunque hoy son poco frecuentes en países desarrollados, puede causar fiebre reumática, glomerulonefritis o trastornos neuropsiquiátricos autoinmunitarios pediátricos asociados a estreptococos (PANDAS). También puede favorecer la formación de abscesos periamigdalinos o retrofaríngeos, que requieren drenaje y cuidados específicos.

Consejos para cuidar la garganta y prevenir la faringitis

Muchos casos de faringitis pueden prevenirse con hábitos sencillos que protegen la mucosa y reducen el riesgo de contagio:

  • Mantener el cuello abrigado ayuda a proteger la garganta de cambios bruscos de temperatura.

  • Aumentar la ingesta de líquidos y evitar bebidas con cítricos porque su acidez puede irritar más.

  • Realizar gárgaras con agua tibia y sal durante unos 40 segundos para aliviar la sensación de picor y  hacer lavados nasales en caso de congestión. 

  • Usar un humidificador en casa para mantener el ambiente húmedo y reducir la sequedad de la garganta.

  • Tomar caramelos o pastillas con acción analgésica o anestésica.

  • Si la faringitis aparece dentro de un cuadro gripal, un descongestionante nasal puede mejorar la respiración y facilitar la expulsión de mucosidad. También es recomendable utilizar mascarilla para evitar contagiar a los demás. 

  • Evitar irritantes como el humo del tabaco, el polvo o los ambientes demasiado secos.

  • No forzar la voz y descansar cuando la garganta está inflamada.

  • En personas con faringitis crónica, resulta útil controlar los factores que pueden empeorarla, como el reflujo, la respiración bucal o la exposición prolongada a irritantes.

Fuente:

  • Faringitis. Sociedad Española de Medicina Interna.
  • Dolor de garganta (faringitis). Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria.
  • Dolor de garganta. Manual MSD.
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