Impétigo: qué es y cómo se trata

Impétigo: qué es y cómo se trata
Redacción Welnia
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Welnia

sep 6, 2023
El impétigo es una infección cutánea causada por las bacterias 'Streptococcus' del grupo A y 'Staphylococcus aureus'. Es una infección muy contagiosa, pero se resuelve con una correcta pauta antibiótica indicada por el médico.

El verano y la afluencia frecuente a las piscinas y a la playa, es decir el contacto habitual con el agua, son elementos que propician la aparición del impétigo. Es importante saber que es una infección cutánea muy contagiosa, causada por las bacterias Streptococcus del grupo A y Staphylococcus aureus. Las lesiones se localizan sobre todo en la cara (alrededor de la boca y la nariz) y en las extremidades (en los brazos y en las piernas), sobre todo en las zonas que están más expuestas a rozaduras. 

El impétigo suele afectar a niños pequeños, entre los 2 y 5 años, pero también puede darse en niños mayores de esa edad y en adultos, sobre todo después de haber sufrido otros problemas cutáneos o tras un resfriado.  

¿Cuáles son los síntomas del impétigo?

El impétigo se manifiesta con unas pequeñas lesiones en la piel, como unas ampollas, lo que hace que se denomine, en ciertas ocasiones, impétigo ampolloso. A través de esas pequeñas heridas, la bacteria se introduce en la piel superando la barrera cutánea, lo que facilita su transmisión. Esas costras son de color amarillo y reciben el nombre de costra melicérica, porque el color es similar al de la miel. 

Al ser tan contagioso, es importante que los niños no se rasquen las costras, porque es una forma de transmisión tanto a otras partes del cuerpo como a otras personas. Hay que ser muy cauteloso para no tocar esas lesiones y si se hace, lavarse rápidamente las manos. 

¿Cómo se contagia?

Ya hemos comentado que el impétigo es muy contagioso y la razón es bien sencilla: las bacterias que lo causan se extienden rápidamente por la piel. Una vez que penetran la piel atravesando la barrera cutánea, esas bacterias la infectan y producen las lesiones. Si alguien las toca, se puede contagiar, y cuando el afectado se rasca, puede propagar las lesiones por otras partes de su cuerpo. Dichas heridas aparecen aproximadamente a los 10 días de haber estado expuesto a las bacterias que producen el impétigo. 

¿Cómo se diagnostica?

Por lo general, el médico puede diagnosticar el impétigo a través de las lesiones. Se trata de un diagnóstico clínico que no requiere pruebas complementarias. En los casos en que haya duda, se puede llevar a cabo una biopsia para recoger una muestra y analizarla en el laboratorio. 

¿Cuál es el tratamiento del impétigo?

El tratamiento del impétigo se basa en la administración de antibióticos por vía tópica para eliminar las bacterias causantes de la infección y en la adopción de medidas sintomáticas para aliviar el picor y dolor en la zona afectada.

En primer lugar, es necesario limpiar las lesiones con agua y jabón. Después, hay que aplicar la pomada antibiótica que haya prescrito el médico en cada caso, como puede ser mupirocina o ácido fusídico.

Si el paciente tiene lesiones extensas, existe la posibilidad de que el médico le recete antibióticos orales.

El impétigo es una infección de la piel muy contagiosa, pero que generalmente no es grave. A menudo, si se trata, mejora en 7-10 días. Cualquier persona puede contraerlo, pero es muy común en niños de 2 a 5 años.

¿Se puede prevenir el impétigo? 

Una buena higiene es la mejor aliada para prevenir el impétigo. Es importante que si un niño tiene una pequeña herida y está expuesto a las condiciones que favorecen la aparición de dicha infección cutánea se lave bien la herida con agua y jabón. 

No obstante, estas recomendaciones pueden ser de utilidad para los niños que ya tienen impétigo y evitar que se lo transmitan a otras personas:

  • Lavar bien las heridas cutáneas del niño. 
  • Extremar la limpieza de la ropa de cama y de las toallas. Es recomendable lavar en agua caliente. 
  • No compartir las sábanas y las toallas con otras personas. 
  • Lavarse bien las manos después de aplicar la pomada antibiótica que ha sido prescrita por el médico. 
  • Mantener cortas y limpias las uñas del niño. 
  • Hacerle ver al niño la importancia de no tocarse las heridas y de lavarse las manos si lo hace. 
  • Evitar el contacto con otros menores hasta que pase el periodo de transmisión de la infección. 

 

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