Decálogo para disfrutar del verano sin salmonelosis

Decálogo para disfrutar del verano sin salmonelosis
Redacción Welnia
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Welnia

ago 3, 2021
Con la subida de las temperaturas es recomendable tomar una serie de medidas de seguridad en los alimentos para evitar problemas derivados de intoxicaciones. La salmonelosis es una infección causada por bacterias denominadas “Salmonellas”. La clave está en prestar más atención al consumo de alimentos crudos, mal conservados o preparados con demasiada antelación.

Salmonella es el nombre de la bacteria que causa esta enfermedad, siendo ésta de origen zoonótico (enfermedad transmisible de animales a humanos). Se trata de una de las enfermedades zoonóticas más comunes en Europa y es una de las principales causas de intoxicación alimentaria que se transmite, directa o indirectamente, a humanos a través del consumo de alimentos contaminados, no manipulados o no cocinados correctamente. Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, en España cada año se notifican más de 8.000 casos de salmonelosis en humanos. Se trata de una enfermedad con sintomatología mayoritariamente de tipo gastrointestinal y en algunos casos, especialmente grave.w

¿En qué alimentos se encuentra?

Las fuentes de infección más comunes son:

  • Los huevos y derivados. Son los alimentos que producen mayor número de brotes (47,2%).
  • Los productos de panadería (14,6%).
  • Alimentos mezclados (12,4%).
  • La carne y los productos cárnicos (3,4%).
  • Otros alimentos: las cremas y los dulces, las ensaladas y vegetales, el chocolate y el cacao, el aceite y los alimentos grasos, las especias, los cereales.

¿Se puede prevenir la salmonelosis? 

Sí. Puedes disminuir las probabilidades de contraer o contagiar la infección a otras personas siguiendo los siguientes consejos:

1. Consumir alimentos que hayan sido tratados o manipulados higiénicamente.

No se debe consumir leche sin tratamiento térmico (leche cruda). Las carnes, pescados y productos de repostería deben estar refrigerados o congelados. Si preparas estos alimentos en casa, deberás consumirlos inmediatamente, no aprovechar las sobras y mantener la conservación en frío. Si lavas los huevos antes de utilizarlos, porque tienen restos de suciedad, debes hacerlo inmediatamente antes de su uso.

2. Cocinar correctamente los alimentos.

Los alimentos pueden estar contaminados por microorganismos. Si los alimentos se cocinan bien, estos microorganismos se destruyen con el calor. La temperatura a la que debe someterse el alimento debe ser suficiente para que alcance un mínimo de 70º C en el centro del producto, al menos durante 2 minutos. 

3. Consumir los alimentos inmediatamente después de ser cocinados.

No dejar nunca los alimentos cocinados a temperatura ambiente. Es la mejor manera de evitar la proliferación de los gérmenes.

4. Un alimento cocinado es un alimento higienizado.

Los alimentos que no puedan ser consumidos inmediatamente o las sobras que se quieran guardar, deben mantenerse bajo la acción del calor, por encima de 60º C o del frío, a 5º C como máximo.

Si vas a consumir en casa pescado crudo o poco cocinado (preparaciones culinarias como los boquerones en vinagre), con el fin de prevenir la anisakiasis, hazlo después de haberlo mantenido congelado durante cinco días, si tu frigorífico alcanza una temperatura de -20ºC o inferior.

5. Calentar suficientemente los alimentos cocinados.

Para conservarlo después de su preparación, puedes mantener caliente hasta su consumo aquellos alimentos que lo permitan (sopas, purés, guisos...). Otro tipo de alimentos que no puedan ser sometidos a calor (ensaladas, gazpachos, etc.), deben ser refrigerados inmediatamente.

6. Evitar el contacto entre los alimentos crudos y los cocinados.

Un alimento cocinado puede volver a contaminarse por contacto con los alimentos crudos o con objetos que anteriormente hayan contactado un alimento crudo (cuchillos, tablas, superficies, trapos, etc.). El trapo de cocina o la bayeta puede ser un excelente vehículo de contaminación. Es preferible usar papel de cocina.

7. Cuidar especialmente la higiene personal de toda la familia

Asegúrate  de que los niños se laven con agua caliente y jabón las manos antes de comer y después de haber jugado con sus mascotas: perros, gatos, tortugas, patos, pollos, etc.

Ayudando a ancianos, niños pequeños y personas con discapacidad en su cuidado e higiene personal y, en especial, en caso de procesos diarreicos.

Extremando la limpieza e higiene de las manos cuando se preparen alimentos.

Comprobando que las superficies, recipientes y utensilios en contacto con los alimentos estén limpios antes y después de cada uso.

8. Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y animales de compañía.

9. Utilizar agua potable. El agua potable no es sólo imprescindible para beber, sino también para preparar los alimentos. Debe tener exclusivamente estos dos orígenes: aguas envasadas o aguas de la red pública de distribución en la población. No se debe beber ni usar agua procedente de pozos que no esté potabilizada.

10. No consumir alimentos perecederos que estén expuestos a temperatura ambiente. En bares, cafeterías, restaurantes, etc., todos los alimentos deben estar protegidos por vitrinas y conservados en condiciones sanitarias adecuadas. Estas medidas deben ser exigidas por el consumidor, y cuando se observe que no se cumplen, los alimentos deben ser rechazados.

Recuerda

No lavar los huevos antes de meterlos en la nevera.
No utilizar la cáscara del huevo para separar las claras de las yemas.
Cocinar completamente los alimentos elaborados con huevo.

 

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