Si te preguntas qué es la rosácea, debes saber que se trata de una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta principalmente a la zona central del rostro: mejillas, nariz, frente y barbilla.
Suele comenzar de manera sutil y en sus fases iniciales aparece una tendencia al enrojecimiento transitorio (rubor), que con el tiempo puede hacerse permanente. Este enrojecimiento se debe a una dilatación de los vasos sanguíneos superficiales, lo que explica el característico color de la rosácea, entre rosado y rojizo.
En la mayoría de los casos, debuta entre los 30 y los 50 años, aunque puede aparecer antes. Es más frecuente en mujeres, pero la rosácea en hombres tiende a ser más intensa, especialmente en fases avanzadas.
Ante la duda “cómo sé si tengo rosácea”, conviene fijarse en algunos de los síntomas de la rosácea más característicos, aunque pueden variar mucho de una persona a otra:
Es importante entender que no todos los síntomas aparecen al mismo tiempo ni con la misma intensidad. Los brotes de rosácea o episodios agudos suelen aparecer de forma repentina y pueden durar desde horas hasta varios días.
Una de las claves para un buen control de la enfermedad es distinguirla de otras patologías cutáneas con síntomas similares.
Las causas de la rosácea son múltiples, ya que se trata de una enfermedad multifactorial donde están presentes:
A esto se suman los desencadenantes externos responsables de activar los brotes de rosácea. Entre los más frecuentes destacan:
Existen algunas dudas frecuentes e incluso mitos en torno a los desencadenantes de la rosácea que conviene aclarar.
A pesar de la creencia popular, no existe evidencia científica que relacione directamente el hígado con la rosácea. El enrojecimiento facial no está causado por problemas hepáticos, aunque sí puede confundirse con el consumo de alcohol, que es un desencadenante conocido.
Durante el embarazo, la rosácea puede empeorar debido a la vasodilatación y los cambios hormonales. Además, muchos tratamientos habituales de la rosácea no pueden utilizarse en este periodo.
Los sofocos propios de la menopausia pueden actuar como desencadenantes de la rosácea en la cara, ya que implican episodios de vasodilatación similares a los del flushing. Por tanto, sí existe una relación indirecta: el calor y los cambios hormonales pueden favorecer los brotes.
Dentro de los tipos de rosácea, se distinguen varias formas clínicas que pueden aparecer de forma aislada o combinada:
Asimismo, dependiendo de la zona, puede ser:
Si te preguntas cómo cuidar la piel con rosácea, a continuación encontrarás consejos y claves para adoptar una rutina diaria suave y constante que ayude a reducir el enrojecimiento y a proteger la barrera cutánea.
Aunque la radiación solar no es la causa directa de la rosácea, el calor asociado a la exposición sí actúa como desencadenante frecuente. Por eso, la fotoprotección facial debe considerarse una medida básica.
Se recomienda utilizar protectores solares de amplio espectro, preferiblemente con SPF alto, y fórmulas diseñadas para piel sensible que minimicen el riesgo de irritación.
El estilo de vida tiene un papel importante en la prevención de brotes de rosácea en la cara, aunque no existen normas universales y conviene observar la respuesta individual. En general, el alcohol, las comidas picantes o muy calientes, y las bebidas a alta temperatura pueden provocar enrojecimiento, mientras que comer deprisa o bajo estrés puede intensificar la respuesta vascular, especialmente en la rosácea nerviosa.
Además, algunos alimentos ricos en histamina pueden agravar los síntomas en personas sensibles. Una creencia popular es que el huevo es malo para la rosácea, pero no hay evidencia científica que lo avale.
El ejercicio es beneficioso y recomendable para todas las personas, pero en aquellas con rosácea en la cara conviene adaptarlo para evitar brotes. En general, se toleran mejor las actividades de intensidad moderada, evitando entornos calurosos o poco ventilados, y es fundamental mantener una buena hidratación antes, durante y después del ejercicio para reducir el riesgo de enrojecimiento.
En la rosácea en hombres, el afeitado puede convertirse en un momento especialmente delicado, ya que implica fricción y uso de productos que pueden irritar la piel. Para evitarlo, puedes seguir estas recomendaciones:
Existen distintas opciones para controlar la rosácea en la cara, aunque es importante tener claro que no hay una cura definitiva de la rosácea.
En las formas leves, y tras el diagnóstico y prescripción médica, se recurre a tratamientos tópicos como metronidazol, ácido azelaico o ivermectina, a los que pueden añadirse vasoconstrictores para reducir el enrojecimiento. Cuando la rosácea es más intensa, pueden indicarse antibióticos orales (principalmente tetraciclinas) y, en casos resistentes, isotretinoína bajo control médico. Además, técnicas como el láser vascular o la luz pulsada intensa ayudan a mejorar las rojeces y las telangiectasias.
Como apoyo, algunos complementos pueden contribuir al cuidado de la piel, como Rosacure Combi Rosácea*. Estos comprimidos son un complemento alimenticio elaborado a base de metilsulfonilmetano, extracto seco de cardo mariano titulado en silimarina y zinc, que contribuye al mantenimiento de la piel en condiciones normales.
En Welnia hay disponibles cremas para rojeces, que ayudan a cuidar las pieles sensibles y reactivas, y protectores solares faciales adecuados para el día a día.
*COMPLEMENTO ALIMENTICIO. No superar la dosis diaria expresamente recomendada. No debe utilizarse como sustituto de una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable. Mantener fuera del alcance de los niños más pequeños.
Fuente:
Consulta a tu farmacéutico.
Tu farmacia y tu farmacéutico de confianza siempre cerca y disponibles para ti.
#palabradefarmacia
y recibe un 5% de descuento en tu próximo pedido.
¡y mucho mas!